En la memoria de los que rondan los 30 años, la frase “¡Por el poder de Grayskull!” evoca ese momento de la infancia donde un grandote de melenita rubia convertido en He-Man convivía desde la televisión con clásicos imperecederos escritos por Julio Verne, Jack London o Robert Louis Stevenson. El tiempo pasó. En 2001, el estallido de la crisis dejó en claro que los conflictos sociales no se dirimen entre buenos y malos. Y sin embargo, no hay infancia posible (ni adultez que valga la pena) sin la fantasía de esos héroes que, a pesar de algún rasgo de fragilidad, son capaces de defender sus reinos a capa y espada. VER MÁS.