Por qué hay que leerlo: Autor de Pulsión (Paradoxia, 2011), 380 Voltios (Pánico el Pánico, 2011) y Fin (VOX, 2009), entre otros, Esteban Castromán es uno de los creadores de la editorial Clase Turista, un nodo editorial que se propuso la publicación de novelitas pulp, es decir, una literatura que privilegia una lectura rápida —pero no con una escritura menos elaborada— y temáticas diseñadas desde la fuerza de interpelación que subyace en la instantaneidad de lo contemporáneo. De ahí una aspiración a lo popular que, expandida con enorme éxito en la tradición del siglo XX, en el siglo XXI se convierte en la posibilidad de rescatar procedimientos valiosos para tratar con un presente completamente nuevo. De esa manera, El Tucumanazo puede leerse como una novela acerca de qué ocurre ahora con su protagonista, un ahora en perpetuo cambio y en el que interviene la discursividad del videogame —una discursividad despojada de tramas y argumentos y sostenida por la entidad estelar de un héroe protagónico: el puro avance de la narración—; un ahora que es también una maquinaria de exploración a través de los códigos audiovisuales del western, la road movie e incluso del porno. VER MÁS