ahora cayó al ir a vacunarse después de intentar matar un vecino en Merlo

Alejandro Javier Salaverry Gabarain se había radicado en Merlo como Lucas, una identidad falsa que le sirvió para evadir la justicia

El historial delictivo de Alejandro Javier Salaverry Gabarain tiene una larga trayectoria. En 2003, por ejemplo, asesinó a un miembro de la Policía Bonaerense en Mar del Plata. En rigor, formaba parte de una organización criminal y el único que no fue hallado para ser juzgado.

El 27 de octubre de ese año, el sujeto y sus cómplices (Claudio López, Fernando Palomino y Carlos Marcelo De los Santos) robaron una casa de suministros informáticos. Mientras escapaban se toparon con el cabo Cristian Agusti y su compañero Cristian Fournier, quienes reconocieron a Salaverry de otros hechos.

Allí se originó un enfrentamiento de disparos de la banda contra ambos policías. Agusti recibió tres impactos de bala que lo mataron en el acto y su compañero logró sobrevivir a pesar de las dos heridas. Los investigadores nunca pudieron encontrar a Salaverry, por lo que la causa penal en su contra prescribió y por el crimen del policía ya no podía ser juzgado.

En 2019, cuando se aseguró que no iría a la cárcel, salió el prófugo más buscado de Mar del Plata de un escondite que mantuvo durante más de 15 años. Lo hizo de una manera muy provocadora, por cierto, pero legal: compareció ante el tribunal para confirmar que era un ciudadano sin cuentas pendientes con la ley, por increíble que parezca.

¿Qué había sido de la vida de ese hombre de 40 años? Había cambiado de identidad y vivía con nombre y apellido apócrifos en Merlo. ¿Cómo llegan a él y por qué? Luego de que los investigadores cruzaran datos tras un intento de asesinato ocurrido el 15 de octubre de 2018. Detrás de esa investigación, otra emocionante historia que revela Primer Plano Online.

«VAS A VER, TE VOY A DISPARAR»

Ese día de 2018, cuando era la 1:30 de la mañana, Ernesto Mauro Aragón estaba en la vereda de su domicilio en la calle Azara 1.300, entre Acoyte y Salom, en la localidad de Parque San Martín. Luego de tener una discusión con su vecino, a quien conocía como ‘Lucas’, el hombre sufrió una amenaza directa: “ya verás, te voy a tirar una mierda” (sic).

Alrededor del mediodía de ese día, cuando Aragón salió de su casa para ir a trabajar, Al pasar por el frente de la casa de ‘Lucas, éste lo interceptó con claras intenciones de agredirlo. La víctima retrocedió y tropezó, cayó de espaldas al piso y el agresor se le acercó con la clara intención de matarlo. Con un machete le produjo varios cortes en la cabeza y los brazos. La situación fue advertida por otro habitante de la cuadra, quien intercedió para evitar que la secuencia continuara.

“Te voy a matar, te voy a tirar una mierda. No te metas conmigo”, le dijo ‘Lucas’ a Aragón, quien fue trasladado en remis al Hospital Eva Perón, donde lo atendieron y encontraron que tenía una fractura lineal en la región temporal izquierda y una herida en el codo izquierdo. Si ese vecino no hubiera aparecido, hubiera sido una masacre contra esa víctima.

Por lo tanto, el caso fue clasificado como tentativa de homicidio y amenazas, y fue investigado por el fiscal Claudio Oviedo, de la UFI N° 5 de Morón. Pero, ¿Cómo se vinculan ambos casos, el crimen policial en 2003 y el ataque al vecino en 2018? Ambos hechos tienen el mismo autor, ya que Lucas, como se le conocía en el barrio, no es otro que Alejandro Javier Salaverry Gabarain.

“El cierre de ese caso causó tanta indignación que El caso fue socializado por los medios y fue en ese momento cuando quienes presenciaron el ataque al hombre de Merlo descubrieron que Lucas era ese asesino que tanto tiempo permaneció prófugo. Así fue recabando su información y comenzó a buscarlo para evitar que volviera a escapar”, describió un investigador.

Con la información recogida en el fichero, Agentes de la DDI de Morón y Mar del Plata se hicieron cargo del allanamiento y prepararon el terreno para su detención. La detención se produjo al mediodía de hoy, cuando Salaverry se presentó en el centro de vacunación habilitado en el Museo del Mar para recibir su primera dosis de la vacuna contra la Covid-19. Sobre él pesaba una orden de aprehensión emitida por la Justicia de Garantía de Morón, y efectivamente ya está tras las rejas.

Para la Policía, si bien la detención no tiene nada que ver con aquel crimen de 2003, fue una reivindicación: que de alguna manera el asesino de un colega deje de causar daño. Para la familia de Aragón, el hombre al que casi mata en Merlo, también es una forma de reparar el daño que causó. Por justicia, la satisfacción de haber encontrado a un hombre que eludió el estado de derecho.

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