Alejandro Orfila dejó de ser el entrenador del Deportivo Morón

Alejandro Orfila dejó de ser el entrenador del Deportivo Morón

Punto final para el breve ciclo de Orfila en Morón: apenas duró doce partidos, de los que solo ganó dos

La crónica de un final anunciado: Alejandro Orfila dejó de ser el entrenador del Deportivo Morón. Tras el empate sin goles en el Francisco Urbano ante el San Martín de San Juan y los insultos del público y los populares, con el pedido expreso de que se fuera, Primer Plano Online conoció que la Secretaría Técnica encargada del fútbol profesional le pidió su dimisión.

En un breve contacto con la prensa, el ahora extécnico del ‘Gallo’ indicó que no estaba de acuerdo con la decisión, pero estuvo lejos de hacer alguna autocrítica. Además, confiaba en que podría revertir la situación.

Era un piloto táctico que nunca logró enamorarse y que nunca encontró al equipo. Un dato ilustra la falta de rumbo de su ciclo corto: usó 30 jugadores y casi nunca repitió formación. Solo para el partido de esta tarde había canjeado a seis titulares de la última fecha con Atlanta. Un solo futbolista fue titular en todos los partidos: el defensa central Cristian Paz.

El día de la fecha, Alejandro Orfila deja de ser director técnico del Club Deportivo Morón. Agradecemos a Alejandro y a todo su cuerpo técnico y le deseamos lo mejor en lo que está por venir en su carrera.”, comunicó oficialmente el club en sus redes sociales.

Él «vete Orfila, la pu… que te parió” se escuchaba fuerte en el Francisco Urbano durante un partido que no fue el peor del ‘Gallo’ en el torneo. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, de que puso jugadores de calidad y de que creó opciones de gol, volver a convertir era misión imposible.

El breve paso del uruguayo duró once partidos, de los que sólo ganó dos, empató seis y perdió tres, con seis goles a favor y la misma cantidad en contra. El ‘Gallo’ se encuentra en el puesto 22 de la clasificación, con 12 puntos. Por supuesto todavía no hay noticias sobre el posible reemplazo.

El fracaso de Orfila también obliga a una revisión interna de cómo se maneja el fútbol profesional del club. A veces, el secretismo y la toma de decisiones en unas pocas manos que se vanaglorian de ilustrados desembocan en un auténtico fiasco del que los responsables deben responsabilizarse.

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