Leandro Da Silva, el matancero que recorre calles llevando libros a las casas de quien los necesite

Leandro Da Silva, el matancero que recorre calles llevando libros a las casas de quien los necesite

Leandro Da Silva, su bicicleta, los libros y el afán de difundir la cultura a través de la lectura

Ya sabes, me piden un libro y yo lo cojo. Cuando lo terminen voy a buscarlo. Es gratis, un aporte cultural al barrio, la batalla cultural es en la calle”. Leandro Da Silva tiene 29 años y es empleado comercial como cientos de miles repartidos por todo el país.

Viaja diariamente a Merlo desde Rafael Castillo para cumplir con sus obligaciones y no faltar de nada en casa, donde lo esperan dos hermanas menores, de 12 y 18 años.. Es que, con un año de diferencia y debido a dos enfermedades que no pudieron superar, papá y mamá le asignaron la tarea de cuidar a las niñas. Y sé el sostén de tu hogar.

Entre la responsabilidad diaria y sus deseos de que en casa no falte nada, Leandro se hizo un lugar para llevar a cabo un emprendimiento que lo enamora con solo conocerlo. Primero con su pequeña biblioteca, que fue ampliándose paulatinamente, armó un movimiento solidario a través del cual lleva libros a los hogares de quienes los necesitan.

Se sube a la bicicleta y se dirige al lugar que le convocan. El sábado pasado batió su propio récord: se llevó 17 textos, de los cuales pudo entregar 14”.Yo lo que hago es llevar los libros que tengo en mi casa. Empecé con 30 y ya tengo más de 700. Leer cambió mi perspectiva y mi estado de ánimo y ahora me encanta poder ayudar a que pase lo mismo con otras personas”, dijo el chico en conversación con Primer Plano Online.

¿Dónde descubriste esa pasión por la literatura? En medio de su momento más oscuro, cuando la situación de salud de su madre y su padre parecía irreversible. Recuerda que el nivel de estrés al viajar en bus era intenso, hasta que comenzó a refugiarse en la lectura y logró abstraerse de las tensiones por un tiempo. “A tal punto que casi un día se me pasó la parada donde tenía que bajarme. Fue un rescate mental”, se sincera.

Una tarde del año pasado, en los primeros días de la nueva normalidad tras la pandemia, Leandro miraba su biblioteca con nostalgia y agradecimiento. Recordó sus placeres y se obsesionó con la idea de que si le había pasado a él, tal vez otras personas podrían experimentar lo mismo..

Las personas que quieran contactar a Leandro pueden hacerlo a través de las redes sociales: @elversonomade o Leandro Da Silva en Facebook

Empezó con una tímida publicación en Facebook en el grupo de su barrio, que es Villa Scasso, del lado de Rafael Castillo, en La Matanza. “Esta es mi biblioteca. Si alguien está interesado en un libro, solo tiene que preguntarme”, fue su mensaje inicial. A los pocos días añadió la propuesta de que incluso podría llevárselos a los domicilios de quien los quisiera y no tuviera medios para retirarlos. En el camino, mucha solidaridad de personas que donaron escritos y se pudo ampliar la oferta.

La campaña de Leandro es sencilla: le piden un libro, él lo toma y acuerda un horario para recogerlo. Aunque es una acción completamente desinteresada y gratuita, el cumplimiento no es religioso: muchos libros se perdieron, se rompieron o se arruinaron. “Yo no me hago mucho problema, porque esto se retroalimenta con la bondad popular. Sí hago hincapié en el cuidado porque lo que dejo puede serle útil a otra persona, pero también tengo claro que nadie lo hace a propósito si pasa algo.«, frase.

El joven empresario también revela que Ha recorrido varios kilómetros para recoger los libros que le fueron donados. Por ejemplo, pedaleó desde Ramos Mejía hasta González Catán. Paralelamente, siempre recomienda «fortalecer la cultura local o emergente», y ofrece autores locales desde una editorial que deja muestras para vender o simplemente compartir. “En ese caso, si gustas, puedes comprarme un librito de poesía local y darnos una mano a los que nos activamos en el territorio”. cierra Leandro, un verdadero personaje literario, de esos que no abundan.

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