“yo le dije que lo iba a meter preso o matando”

“yo le dije que lo iba a meter preso o matando”

Flavia Barrientos se encuentra bajo arresto domiciliario por el homicidio doloso de Walter Guiñazú

Sentimientos encontrados en Clara, madre del hijo mayor de Walter Guiñazú. Reflexiona que «se hizo justicia», dice que siente «tranquilidad porque salió a la luz la verdad» y está convencida de que cumplió un mandato: que el crimen del padre de su bebé no quede impune. Pero también confiesa sentir angustia. La mujer que mató a su expareja estará cumpliendo su condena a dos cuadras de su casa, bajo arresto domiciliario.

El motivo de su ambigüedad, igualmente, radica en que se tardó tres años en conocer la secuencia que acabó en un brutal crimen, con un hombre de 36 años muriendo durante dos semanas. “Siempre estuve seguro de lo que pasaba. Walter era mi vecino, mi amigo, mi novio, el padre de mi hijo, y lo conocía demasiado bien para saber lo que podía y no podía hacer. Recibimos un gran penalti, pero sabemos que pudo haber sido más. Y lo que no me cierra es que se mudó a dos cuadras de mi casa y ahí cumplirá su condena, porque tiene dos niños pequeños, de cuatro y seis años”, explicó Clara a Primer Plano Online.

Clara y Flavia Barrientos son madres de niños de Guiñazú. La primera se había separado del joven camionero hacía unos años, pero mantenía con él una relación cordial, casi amistosa.. Su hijo, ahora un adolescente, «adoraba a su padre y compartía muchas cosas con él», dice ella. Pero un día comenzó a sospechar que algo andaba mal cuando la llamó y le pidió que fuera a buscarlo. Salió llorando de esa casa y su madre decidió que no volvería. Ya se avecinaba una relación tóxica.

“Discutían mucho y ella siempre amenazaba a su padre. Un día incluso tuvo que ponerse delante de ella para no golpearlo con un palo de escoba. Hasta que un día él la quiso denunciar y ella (por Barrientos) le respondió ‘denunciame y verás lo que le pasa a tu segundo hijo'», recordó Clara. Incluso en ese contexto de peleas verbales llegó a amenazar con prender fuego la casa con el niño, la niña y sus perros adentro.

la noche de El 17 de febrero de 2019, Guiñazú fue encontrado por amigos tirado en la calle Albariños al 2.700, en William Morris. Estaba cerca de la casa que compartía con Flavia Barrientos con una barra de hierro que le había entrado en el ojo derecho y le fracturó la base de las órbitas del cráneo, lesionó el cerebro y destruyó la arteria carótida interna.

El hombre agonizó durante dos semanas hasta que Fue declarado con muerte cerebral por los médicos que lo atendieron en el Hospital de Posadas. La investigación del hecho es que la mujer lanzó «en forma de jabalina» -según sus propias declaraciones que constan en el expediente- un tubo de aluminio de aproximadamente un metro de largo y 10 milímetros de diámetro que impactó e ingresó en la cuenca del ojo derecho de la víctima fatal.

Ahora, en un juicio abreviado, la mujer aceptó su culpabilidad ante la fiscal del caso, Carolina Rodríguez, y el monto de la pena solicitada por el abogado de la familia Guiñazú, Yamil Castro Bianchi. Bajo la acusación de ser el autor criminal del homicidio preterintencional agravado por el vínculo, el imputado deberá cumplir diez años de prisión. Pero lo hará en su casa, porque tiene dos hijos menores.

“Le dije a Walter que lo iba a terminar encarcelando o matando, pero no me escuchó”, recuerda Clara. todavía angustiado. La noche del violento ataque que luego terminó con la muerte de Guiñazú, ella estaba de viaje con su hijo a Mar del Plata y a las 1:55 recibió una llamada telefónica de una amiga para contarle lo sucedido. Le dijo a su hijo que su padre había tenido un accidente y tan pronto como llegó a la terminal tomó otro autobús para pegar el regreso.

Clara es Auxiliar de Enfermería del Hospital Posadas y estuvo a su lado en todo momento para conocer su evolución. “Es lo que me había pedido mi hijo, ir y estar con su padre. Walter se despertó 48 horas después, reaccionó, nombró a mi hijo, me agarró la mano y me dio la vuelta a mis anillos, que es lo que hacía cuando estaba nerviosa.”, completó la mujer. Su expareja estuvo despierta hasta 48 horas antes de su muerte, cuando ya no reaccionó.

Más tranquila y con el paso del tiempo, con su hijo ya adolescente y procesando la muerte de su padre, la exesposa de Guiñazú agradeció a su abogado el trabajo de su abogada para lograr una sentencia que a todas luces parecía imposible por el rumbo que tomó el caso. Y el aporte de los amigos de Walter, quienes «fueron muy útiles para reconstruir toda esta locura».

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